–Hace un par de días el Periódico (Guatemala) publicó la siguiente columna del Sr. César García, la cual reproduzco en su totalidad y luego de ello mis comentarios.
La moda gay Será esto libertad o degradación? Por: César A. García E.http://www.elperiodico.com.gt/es/20090918/opinion/114773/ En nuestro país se les llamó –siempre– “huecos” a los homosexuales, término que hace apenas una o dos décadas, se utilizaba también para denotar “cobardía”. En Guatemala, nadie quería ser hueco, era uno de esos insultos que provocaba retos de: “a la salida” en nuestros colegios y escuelas… y cuando alguno de los pleitistas se acobardaba, se escuchaba el grito de los observantes: ¡no seás hueco! Este término tan chapín, se abandona paulatinamente, pues existe un plan macabro –gestado Dios sabe por quién– para convertir a los huecos en una especie “aspiracional”. Se trata de que muchos niños y muchachos quieran ser huecos y entonces, hay que llamarlos de otra forma “más occidental y moderna”; así que para esta sociedad, altamente malinchista, fue muy fácil adoptar el término “gay”, el cual es mesurado, globalizado y sustituye al chapinismo “hueco” en todas los estratos de nuestra juvenil y “moderna” sociedad que –dicho sea de paso– usa otros anglicismos –que empobrecen la comunicación de nuestros jóvenes–, como loser o cool, entre otros.Debo aclarar que el término “hueco” no se aplicó nunca en nuestra sociedad, a personas con problemas congénitos de sexualidad, hermafroditas, etcétera, sino a pervertidos que pervertían y jalaban a sus –entonces secretos grupos– a niños y adolescentes, para convertirlos como ellos. Hace poco conocí a un guatemalteco trabajador y honesto, con 4 hijos; me comentó –devastado– que su hijo de quince años es “gay” y que un maestro –del colegio cuyo nombre no mencionó– está saliendo con el jovencito. El mentor tiene 20 años y convirtió en “su novio” a un adolescente vulnerable, quien cree amar a su maestro.
Un par de días después de conversar con este padre angustiado que no sabe qué hacer, observé la campaña que muestran en su parte posterior buses urbanos, titulada “Políticamente”, en donde un par de hombres –uno más afeminado que el otro– están tocando sus dedos y a punto de darse un beso. La campaña –según lo informara elPeriódico– es impulsada por la “Red Nacional de Diversidad Sexual” la cual, a mi juicio, no promueve –como lo aseguran sus impulsores– la lucha contra “homofobia”, sino alienta a todo niño o joven que esté por ser seducido por un mañoso mayor, a dar el paso a convertirse en “gay”, pues –ahora– dicha preferencia sexual es apoyada por la televisión, el cine, los gobiernos líderes del mundo, organismos transnacionales y por ello, “ya no existen dos sexos sino tres”. El engaño es de tal magnitud que de pronto el ano se convierte –por decreto– en órgano sexual y los hombres “pueden tener hijos” porque –realmente– son mujeres operadas y con barba que conservaron su útero y ovarios; también niños adoptados pueden tener dos papás y dos mamás ¿Será esto libertad o degradación? Es probable que a la mayoría de los chapines, esta temática no le importe, como no le importa la violencia o la corrupción… hasta que se convierte en víctima de ellas. ¡Píenselo!
Don César: Me encantaría saber ¿qué campaña anti-homofobia les resultaría cómoda a homofóbicos de armario como usted?
A quién le moleste una imagen de dos hombres tomados de la mano o dándose un beso es porque es homofóbico, no hay de otra. No serlo es aceptar que los homosexuales (hombres y mujeres) tienen, o deberían tener los mismos derechos que el resto de la población. Entre ellos, el derecho a demostrar su amor en público en la misma medida que una pareja heterosexual, a casarse y a adoptar un hijo si cumplen con los requisitos establecidos por la ley. A quien lo anterior le parezca inmoral, inaceptable o reprochable de alguna manera es, en mayor o menor grado, un homofóbico.
Ser homofóbico no es de por si un delito, y si lo vemos desde el enfoque médico, nada de lo que debiera avergonzarse, solo algo en lo que hay que trabajar para superarlo de manera individual y colectiva. Pienso, don César, que usted ha caído en el mismo patrón del que acusa a la juventud. Ser homofóbico no es cool, mucho menos para un pseudo-intelectual como usted. Por eso, dé el ejemplo, tenga huevos y acéptelo, repita conmigo: “Yo soy César A. García y soy homofóbico”, verá cómo se siente liberado.
El primer paso es aceptarlo, luego viene buscar ayuda profesional. Algunos terapeutas especializados en fobias le dirán que lo mejor es la terapia de exposición, yo personalmente le recomendaría donar parte de su tiempo trabajando con alguna organización como la Red Nacional de Diversidad Sexual, para que conozca de cerca a este grupo de guatemaltecos, hombres y mujeres, trabajadores, creativos y valiosos cuya labor no intenta más que liberar a esta sociedad de uno de los múltiples tipos de violencia que la plagan.
Con respecto al término gay, pues sí, es un anglicismo y su generalización uno de los tantos síntomas de un mundo globalizado. Sin embargo, difiero de usted en compararlo con la palabra hueco, que siempre es usada peyorativamente como bien lo hace ver en su columna. Si el precio de tener una sociedad más moderna, más solidaria y más sensible, donde se respete a todos sus ciudadanos sin importar su color, etnia, religión, género u orientación sexual es deshacernos de la palabra hueco, dígame donde tengo que firmar. Yo quiero vivir en una Guatemala donde ser tolerante es cool, ser gay es sólo una forma de vida más y los homofóbicos son los losers.
Yo le recomendaría además, investigar sobre los temas de los que escribe. Una persona como usted que ha tenido acceso a la educación y a la cultura, no debería darse el lujo de escribir en un medio de comunicación masivo, semejantes falacias retrógradas que han sido ampliamente comprobadas como falsas por la ciencia, tal como confundir el homosexualismo con la pedofilia. No podemos seguir estereotipando irresponsablemente a los demás. Nota: Piénselo es con tilde en la é. Píenselo es de piar (pío pío dicen los pollitos)
Iñigo Montoya
















Saludos
Creo que vi tu mismo comentario en la página de ElPeriódico. Me llamó la atención por el nombre ["my name is Iñigo Montoya, you killed my father, prepare to die"]. Asombroso que todavía me recuerde de la línea entera.
Veo que es nuevo tu blog. Creo que vendré de vez en cuando a ver que ponés por varios motivos:
1. Estoy de acuerdo con posturas anti-homofóbicas y discrepo con los efectos secundarios que produce la religión en la mayoría de personas.
2. Aparentemente te gusta el latín. Y si te gusta el Latín de Les Luthiers sería una doble razón.
3. También parecen gustarte los mitos griegos… que resumen en sí casi toda la condición humana.
4. Porque escribiendo desde la libertad del anonimato se expresan las mas profundas convicciones sin filtros de ningún tipo.
Yo personalmente utilizo mas el twitter últimamente con ése propósito. Si tuvieras cuenta me gustaría seguirte pero veo de antemano que éso es poco probable.
Nada mas
Adieu